Muertes por doquier

Muertos por aquí, muertos por allá. No hay un lugar libre de problemas. Siria, Chile, República Dominicana, México; todos estos países están sufriendo o han sufrido algún tipo de poderío en algún momento de la historia. 

Las cifras según el periódico Mercantil Valenciano, dicen que en Siria van más de ocho mil muertos en once meses. El subsecretario de la ONU, Lynn Pascoe, mencionó que parecen ser más de cien ciudadanos al día. Padres y madres de familia junto con sus pequeños inocentes son asesinados brutalmente por el gobierno de Bashar Al Assad. ¿Le dará placer ver a sus propios civiles muriendo? En Chile hay cifras gubernamentales que alcanzan hasta las 40,000 demandas de abuso de los derechos humanos por parte de Augusto Pinochet, según el periódico internacional, El País. Tanta gente desaparecida, torturada, y asesinada. ¿Todo para qué? ¿Habrá creído Pinochet que creando miedo entre las multitudes, obtendría poder absoluto? Y nada como en la República Dominicana; ni si quiera se sabe con exactitud cuántas víctimas sufrieron bajo el aterrador gobierno del General Rafael Leónidas Trujillo, pero se dice en el periódico dominicano HOY Digital ser alrededor de 50,000 personas. Miles de haitianos fueron exterminados durante el genocidio llevado a cabo por el presidente Trujillo simplemente porque quería “limpiar la raza”. Otros miles de dominicanos sufrieron de injusticias, violaciones a sus derechos, abusos sexuales, y más. ¿Qué tan obsesionado con la búsqueda de poder tuvo que haber estado este hombre como para arrasar con tantos inocentes?

No necesariamente necesita haber un presidente malvado para que el país sufra injusticias, dolores, sufrimiento y muertes. Más de 50,000 mexicanos han fallecido atrozmente por culpa de la guerra entre el narcotráfico y el gobierno, dice un artículo publicado en el periódico chileno, Emol. La violencia y la inseguridad generada por estos grupos de personas que buscan poder, han dejado al país en ruinas. Es difícil aceptar que México ha sido víctima de un poderío negativo, pero es algo que suele ocurrir en muchos lugares.

Tantas monstruosidades han ocurrido en nuestro planeta, pero nadie quiere aceptar la responsabilidad. Pareciera que la gente prefiere ignorar los hechos. Olvidar las memorias de lo ocurrido. Borrar de los libros de historia la cantidad de víctimas aniquiladas. Nadie hace algo al respecto. Nadie intenta aportar su grano de arena para ayudar a su país a salir adelante. Nadie exige justicia a los dirigentes del país. Nadie.

El mundo está como está por culpa de todos. La sociedad suele pensar que la inseguridad, las matanzas, y las injusticias son responsabilidad del gobierno, pero no es así. Cada individuo de este planeta carga el compromiso igual que cualquier otro. Los ciudadanos de cada país no deberían tener miedo a exigir derechos. No deberían sentirse limitados por nadie. El mundo se está desmoronando porque los humanos han decidido quedarse callados. La cruda realidad es que nada se arregla por sí solo. Es cierto que no es fácil salvar al mundo, pero sí podemos exigir una vida digna con paz y tranquilidad. Si los ciudadanos pedimos un mejor trato y apoyo por parte de los líderes de los países, no les queda alternativa más que dárnoslo. No debemos permitir que nos traten como títeres. ¿Nos vamos a dejar manipular por los “líderes” de corazón frío que todo lo que buscan es poder y dinero? ¿Vamos a permitir que roben el dinero del país, y aún peor, que roben la paz de las familias, de las comunidades, de las naciones? ¿Tenemos el valor de enfrentar a los dirigentes del país?

Es obvio que los problemas en los distintos países del mundo nunca terminarán, pero lo mínimo que podemos hacer, es intentar mejorar la manera en que se controlan las naciones. No podemos esperar a que los demás hagan el trabajo por nosotros, debemos actuar con pasión, defender nuestra patria, y más que nada, defender nuestra dignidad.

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  1. Jesus

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