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Leche materna vs leche maternizada

Escrito por el 27 abril, 2012 – 14:31Sin Comentarios
Leche materna vs leche maternizada

Qué es mejor para mi bebé, ¿leche materna o fórmula? ¿Y para mí? ¿Por qué existen tantas fórmulas?

Todos sabemos que cuando un bebé acaba de nacer el único alimento que necesita es la leche, y a pesar de que las fórmulas buscan parecerse a la leche materna, ésta siempre será la mejor opción para los bebés durante los primeros 4 o 6 meses de vida. De todos los alimentos, la leche es el único específico para cada una de las especies, y los humanos no somos la excepción. La leche materna cubre todos los requerimientos nutrimentales –y de hidratación– del bebé y es más fácil de digerir que las fórmulas.

Las fórmulas maternizadas, también conocidas como sucedáneos de leche humana o fórmulas lácteas, son productos desarrollados a partir de la leche de vaca. A ésta se le adicionan o sustraen ciertos nutrimentos para volverla más parecida a la leche humana. Estas fórmulas se pueden dividir en dos categorías principales: aquellas de inicio (fórmulas que se administran a los bebés de 0 a 6 meses de edad) y fórmulas de seguimiento, para después de los primeros 6 meses de vida. La composición de estos dos tipos de leche es muy distinta, pues busca satisfacer las necesidades de los bebés de acuerdo con su edad. Vale la pena mencionar que la leche materna también varía en su composición para cubrir los requerimientos de los bebés conforme van creciendo. La leche secretada durante los 5 primeros días después de un parto, por ejemplo, se conoce como calostro; del sexto al décimo día después del parto se conoce como de transicióny finalmente, a partir del decimoprimer día, es leche madura.

Al comparar ambos tipos de leche se encuentran diferencias importantes en su composición. En general, la leche humana tiene más calorías que la de vaca; contiene un poco más de azúcares y grasas, y una menor cantidad de proteínas. Esto último es importante si consideramos que un bebé recién nacido apenas está terminando de desarrollar todo su tracto digestivo y para él es más complicado digerir los alimentos. Por otro lado, que la leche materna tenga menor cantidad de proteínas disminuye el riesgo a que los bebés desarrollen una alergia alimentaria a ésta. Además, la mayor cantidad de proteínas en la leche de vaca supone un esfuerzo adicional para los riñones del bebé.

Si a un recién nacido se le administra leche de vaca durante su primer semestre de vida, va a consumir una menor cantidad de vitaminas y una gran cantidad de minerales como sodio, cloro y fósforo, en comparación con la leche materna. Las fórmulas maternizadas tienen mayor concentración de hierro –muy importante para los bebés– que la leche materna, sin embargo, es difícil que el bebé pueda aprovecharlo adecuadamente. Esto quiere decir que el hierro de la leche humana tiene una mayor biodisponibilidad (se aprovecha mejor en el cuerpo).

Uno de los mayores beneficios de la leche materna es su aporte de inmunoglobulinas. Éstas son células de nuestro sistema inmunológico (nuestro sistema de defensa contra todos los microorganismos), que pasan de la madre al bebé, lo que lo ayuda a fortalecerse y mejorar sus defensas.

Además de las diferencias en la composición nutrimental de ambos tipos de leche, existen otras claras ventajas sobre lo que aporta la leche materna tanto al bebé como a la mamá. Entre los principales beneficios para el bebé, se encuentran el fortalecimiento de sus defensas y por lo tanto una mayor resistencia a infecciones, pues su sistema inmunológico se termina de  desarrollar hasta los 2 años de edad. Asimismo, algunos estudios han demostrado que los niños que son alimentados al seno materno tienen un menor riesgo de desarrollar enfermedades como obesidad, diabetes, asma y algunas otras gastrointestinales. Otros estudios han demostrado que los niños alimentados con leche materna tienen un mejor rendimiento escolar. Es importante destacar que la composición de la leche materna puede variar de un día e incluso de una toma a otra, siempre con la finalidad de cubrir los requerimientos del bebé; por lo tanto, es el alimento diseñado específicamente para cada recién nacido, aún cuando son prematuros.

Como ya se mencionó, los beneficios de la lactancia materna no son exclusivos del bebé, pues la madre también puede ser beneficiada. Aquellas mujeres que alimentan a sus hijos al seno materno recuperan su peso de manera más rápida, y al amamantar inmediatamente después de dar a luz se disminuye el riesgo de sangrados posparto. Asimismo, se ha demostrado que dichas mujeres tienen un menor riesgo de desarrollar cáncer de mama, enfermedades cardiacas y osteoporosis en comparación con mujeres que nunca dieron a sus bebés leche materna. No se puede obviar, además, los beneficios económicos de la leche materna que, por supuesto, no tiene ningún costo y mejora la salud del bebé, por lo que las visitas al pediatra suelen ser menos frecuentes.

Considerando todo lo anterior, la leche materna siempre será el alimento ideal para los recién nacidos hasta los 4 o 6 meses de edad; y sus beneficios son mucho mayores que los de las fórmulas maternizadas, tanto para el bebé como para la madre.

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