Caras vemos, corazones no sabemos
Como joven que soy tengo poco tiempo presenciando los acontecimientos políticos en México. Cuando digo que ningún candidato me convence, no lo hago desde una posición de estudiante de política o economía, ni como académico o como empresario, sino como un ciudadano.
Lo que más me preocupa de los candidatos presidenciales no es la calidad de sus propuestas, sino la capacidad para cumplirlas. De otra manera siento que estaría haciendo lo mismo que comprar “productos maravilla” que anuncian en la televisión.
Por una cosa o la otra, considero que ninguno es capaz de cumplir lo que promete, no sólo por los problemas estructurales del país, sino porque nadie tiene la calidad de héroe que México tanto necesita. Quiero que traten de recordar a un gran héroe mexicano de los últimos 100 años en la historia mexicana, alguien que no sólo los mexicanos conozcan, sino todo el mundo; alguien cuyas ideas hayan cambiado la manera en que nos vemos a nosotros mismos.
Nuestros últimos grandes líderes fueron los revolucionarios –hace 100 años– ¿pero acaso podemos decir que construyeron una nación próspera y llena de virtud?, ¿pelearon por unir a todo el país y los que llegaron al poder lo usaron únicamente para servir a la nación? No, no realmente.
¿Dónde está nuestro Mandela o Roosevelt, o Gandhi, o Lincoln, o Churchill, o Walesa, o Mao Zedong? No tenemos. No tenemos a alguien a quien verdaderamente podamos admirar –a excepción de Chicharito, a veces. Encuentro más pasión y entrega en un chavito de 17 años, que mete gol de chilena cuando momentos antes se había descalabrado, que en los candidatos porque ellos en vez de concentrarse en su causa se ponen a pelear y a competir con los demás.
Sin líderes no hay ideales y sin ideales no hay cambio. México no es una serie de indicadores macroeconómicos, ni sus calles ni sus plazas, México soy yo y eres tú. Si queremos cambiar a México tengo que cambiar yo y tienes que cambiar tu. ¿Cambiar hacia dónde? Eso lo propone el líder, precisamente en esto constituye su ideal.
Escribo estas cosas que no tienen popularidad porque me hacen mucho más sentido que encontrar culpas y mentar madres a los demás y a mí mismo. Queremos un México distinto pero no estamos dispuestos a hacer cosas distintas, ni a reflexionar ni a aportar. Ponemos el agua, luego la semilla y luego la tierra, por eso nada crece y hacemos nuestros grupos donde cada quien comparte su historia de porqué no pudo sembrar nada. Si buscan un club espiral –porque esta forma adquieren sus argumentos, parten del centro del problema y nada más le dan vueltas– no lo encontrarán en esta columna.
Aquí encontrarán las ideas que surgen de un hombre que ha dedicado y dedicará gran parte de su vida a convertirse en presidente de México, alguien que está harto de meterse en pleitos, que no odia ni a políticos ni a narcotraficantes y que entiende la pobreza que aflige a casi la mitad de la población mexicana. Estas elecciones no votaré porque estaré fuera del país. Pero aunque estuviera en México, haría mi voto nulo. O votaría por Quadri, si ando de buen humor.
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Me gusta….en Coahuila veo a los PRI (s) muy entusiasmados aún cuando nos acaban de endeudar por muchos años, o será que quieren parte del pastel?? o que realmente NO cambiamos??
Considero que la realidad que ves es la que te permite ver tu experiencia. Por ser tu realidad es valida en la medida de la honradez y honestidad que la expresas. Tener mas de 50 años de edad permite ver una realidad un poco mas extensa. Conocer de un periodo post revolucionario (fallido por los intereses personales y partidistas sobre los del pueblo, vivir el periodo del apogeo y decadencia del PRI y un presidente fuera de ese partido. Es muy cierto, no hay a quien irle de los candidatos. Tristemente no hacemos uno de los cuatro, lo mismo pienso de los demas politicos y sus partidos. Lo que si creo es que no podemos mirar atras y pensar que un partido y sus “agremiados” cambiaron en tan solo doce años. Debemos asumir nuestra responsabilidad y no permitir el retorno de un grupo y partido que mostró por mas de doce años (mas de 70) no merecer la confianza del pueblo de México.
Pues asi es mi estimado Lorenzo, concuerdo contigo en que debemos asumir nuestra responsabilidad, y eso es exactamente el meollo de la situacion, que nadie quiere ser responsable de un verdadero cambio porque el cambio requiere sacrificio.
Verás, yo soy joven aún, pero soy de los pocos jovenes del D.F. que es orgullosamente Cristiano Catolico, y ¿sabes que es lo mas interesante de esto? que gracias a mi juventud he podido percatarme de que los catolicos en el mundo somos demasiado hipocritas, claro no todos, pero al menos ultimamente, a pesar de que los catolicos somos mayoría en este país ¡el país esta de la tiznada! y cuando estudias la Fe Catolica te das cuenta de que ¡México deberia ser un paraíso en la Tierra!…pero no lo es…¿que pasa?…nadie es responsable.
El punto es: que no importa quien gane, pierda o se robe las elecciones…la verdad es que gobierne quien gobierne, el país lo hacen sus ciudadanos…sin ciudadanos honestos, ¿podremos esperar piliticos honestos?, sin ciudadanos responsables, ¿podremos esperar politicos responsables?…NO.
Jesus ha sido el único hombre que nos ha enseñado a ser perfectos aún en el rechazo, el abandono, la humillacion y la traicion;y el único Dios capaz de hacerse hombre para enseñarnos eso.
desde que México es mayoritariamente Cristiano Catolico deberiamos poder exigir ¡políticos perfectos!….por lo tanto el tesoro de México está esperando por ser desenterrado de los templos y los dias festivos…la solucion para México esta en ser:RESPONSABLES.