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“A mí no me interesa perdonar. Yo no perdono, ni olvido”

Escrito por el 6 agosto, 2012 – 9:42Sin Comentarios
“A mí no me interesa perdonar. Yo no perdono, ni olvido”

Ana Ignacia Rodríguez Márquez conocida como “La Nacha” fue partícipe y presa política del Movimiento Estudiantil del 2 de octubre de 1968, cuando estudiaba la licenciatura en Derecho en la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México).

Mujer originaria de Taxco, Guerrero, nacida un 26 de julio de 1944, estudiante de Derechos Humanos en la UACM (Universidad Autónoma de la Ciudad de México) y perseguidora de la lucha social desde hace más de 20 años junto con el Comité 68, una asociación que reúne algunos de los ex estudiantes involucrados en dicho movimiento. Para “La Nacha”, la lucha sigue.

¿Cuál fue su participación en el movimiento estudiantil de 1968?
Acudí a la marcha del 26 de julio para conmemorar el inicio de la Revolución Cubana y ahí se armó una pelea. Los granaderos agredieron a mis compañeros, así que decidimos regresarnos a nuestras escuelas.

Yo estudiaba en la Facultad de Derecho de la UNAM y empezamos hacer nuestros comités de lucha para manifestarnos en contra de la represión. A mí me propusieron quedarme a cargo de las finanzas en el comité de mi facultad y yo les dije que no podía porque iba a hacer mi tesis y mis compañeros me dijeron: “Ándale, sólo es por dos semanas, apoya a los muchachos”, y me quedé como responsable de finanzas en el comité de mi facultad.

El CNH (Consejo Nacional de Huelga) se formó después de los ataques del 26 de julio a los estudiantes de las vocacionales 2 y 5 y de la preparatoria Ochotorena, ¿cómo se comunicaban los consejeros de cada facultad o de cada escuela con el CNH?
Bueno, yo nunca fui parte del Consejo Nacional de Huelga, éste era la máxima autoridad del movimiento. Mi amiga Roberta Avendaño Martínez “La Tita”, era la representante del comité de la Facultad de Derecho en las asambleas del CNH. A veces acompañaba a “La Tita” a la asamblea y había comunistas, maoístas, trostkistas, libres pensadores, de todas las ideologías y en ocasiones era difícil ponerse de acuerdo.

En las asambleas se trataban los puntos y cada representante de escuela comunicaba en su comité local lo que se trataba en el CNH. El representante informaba al comité de su escuela y se discutía para llegar a un acuerdo. Costaba mucho trabajo… tantas personas con diferentes formas de pensar.

Cuando la represión aumentó la unificación se hizo más sólida. De lo que más se hablaba era de la irracionalidad del gobierno; queríamos diálogo público. En las brigadas, mixtas o de mujeres informábamos al pueblo de nuestras movilizaciones. Boteábamos y el pueblo en eso, siempre nos apoyó. Sin el pueblo no hubiéramos podido continuar con el movimiento. Necesitábamos dinero para la pintura de cárteles, de nuestros boletines, y el pueblo apoyaba –y mucho– de esa forma. Subsistíamos del boteo, gente que trabajaba en el mercado nos otorgaba alimentos para las juntas de madrugada.

Muchas personas se preguntan por qué no hizo nada el pueblo después y yo siempre respondo que pues qué querían, ¿cómo se iban a revelar después de ver el mayor significado de la represión con la matanza de Tlatelolco? No era fácil, el gobierno violentó al estudiantado y de la misma forma, al pueblo mexicano.

En las asambleas, ¿existía el temor de ser asesinados por el gobierno?
Nunca nos imaginamos que el gobierno tomaría la decisión de asesinar a estudiantes, de verdad, jamás lo pensamos. El máximo temor era ser golpeado brutalmente, pero ser asesinado, nunca. Si hubiéramos sabido la verdadera consecuencia, creo que nadie hubiera ido. No éramos mártires. Bueno, que si me dices ahora que México se ha declarado en guerra, te lo juro, yo participo, y si me matan, pues ni modo, estoy de lado de las personas que deseamos un cambio en este país.

¿Su mamá sabía de su participación en el comité de su facultad y en las marchas?                                                                  Mi madre no sabía nada de mi participación en las movilizaciones. Si lo hubiera sabido, me hubiera llevado de nuevo a Taxco. ¡Imagínate que se hubiera enterado de que dormía en la facultad con 100 o 200 hombres! Eso sería un mito para ella, todavía, después de un tiempo que se enteró; no lo creía.

 - Mañana publicaremos la segunda parte de la entrevista - 

 

Comentarios a: @MnicaVzquez2

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