#OPINIÓN: Partidocracia mexicana

Cuota de poder

Por Rubén Verdugo Terminel**

@ruben3k

El gobierno en todos sus niveles tiene oficialmente en nómina a dos millones 217 mil 975 personas, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de las cuales me insistieron que los maestros están incluidos, y que serían un millón 613 mil 623, según datos oficiales del Sindicato Nacional de Trabajadores del Estado (SNTE), más alrededor de 100 mil docentes disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), cifras que arrojan medios periodísticos.

Es una cifra considerable que implica poder y control político. Si a eso le sumamos las 10 millones 566 mil 632 personas que el Instituto Nacional Electoral (INE)  son militantes de algún partido político (aunque algunas ya trabajan en el gobierno), la suma de 12 millones 884 mil 607 de mexicanos de igual manera se queda corta a la influencia real de la partidocracia, que además suma a proveedores, contratistas, beneficiarios de programas, medios de comunicación, periodistas, bots e influenciadores en redes sociales (principalmente Twitter, Facebook, Instagram y Yutube), además de los actores políticos de batalla. Todos ellos pagados con nuestros impuestos de una manera o de otra. Y si por último, se consideran a ciertos familiares en algunos casos de las personas de aquella cifra, estamos hablando fácilmente de más de 20 millones de mexicanos que dependen o viven con dinero del pueblo.

Es importante señalar que en oficinas de gobierno existe mucha gente que no pertenece a partidos, pero aun así, es su trabajo y de eso viven. Es en esos casos donde entra la autocensura: no hablar públicamente mal sobre el presidente municipal, gobernador o el presidente; son rehenes por lo general sin voz. Incluso yo que trabajé más de siete años sin pertenecer a algún partido (que me trajo algunos problemas), viví en carne propia lo que comento: familia que me decía que midiera mis comentarios críticos por ser mi trabajo.

Ciertamente entré al gobierno como apartidista en el 2004 y salí como anti-partidista en el 2011. Creo que algo que definitivamente me marcó fue la tragedia de la Guardería ABC, pero sobre todo, el cómo se manejó y la impunidad con la que se ha “esclarecido” el caso. Ahora pienso que desgraciadamente ansío más Justicia ABC que algunos padres de esas las víctimas inocentes del sistema que les hablo. Un sistema que de cierta forma, con nuestro dinero manipula, influye o controla a más de 20 millones de mexicanos. Por otra parte, la restante mayoría de la población suele decir que no le interesa la política, aun cuando la gente en el poder decide de mala manera por nosotros: aumenta centavos el salario mínimo cada año; controla el sector salud; paga mucho menos de lo justo a maestros y policías para pagarse ellos millonadas; mantiene un sistema penitenciario para delincuentes pobres, mientras políticos roban miles de millones de pesos, y si acaso por equivocación los agarran, pagan fianzas millonarias, sin dejar de mencionar encarcelamientos simulados. Estamos en México, “piensa mal y acertarás” diría un compañero.

Todos se han dado cuenta que me he vuelto muy crítico, principalmente contra Peña Nieto, más aún desde el año pasado. Eso me ha costado que algunos familiares muy cercanos dejaran de ser mis contactos en redes sociales y cambiaran su actitud conmigo; coincidentemente, trabajan en  el gobierno, aspecto que les puede afectar en su trabajo; igualmente uno que otro amigo o conocido, así que si no lo han hecho y están dudando, hoy es buen momento para hacerlo.

De esta manera, la partidocracia en México tiene un ejército de personas con intereses y formación política pagados por todos, y si a eso le sumamos que hay más de 50 millones de pobres que dependen de programas sociales y que por necesidad, muchos venden su voto o su tiempo para llenar eventos de políticos (que aparte se anuncian en todas partes de México con nuestro dinero y sin importar de dónde sean), tenemos entonces más millones de mexicanos condicionados en su crítica.

¿Qué hacer ante una monarquía de partidos? Desde hace cinco años que no voto, además ahora participo como ciudadano libre en movimientos ciudadanos (que ya hasta un partido se robó el nombre). El abstencionismo electoral sería una salida, aunque tendría que ser de gran convocatoria a nivel nacional y votar sólo por candidatos independientes que realmente nos convenzan y se ganen nuestro voto acompañados de una trayectoria ejemplar. No como el ejemplo del “Bronco”, actual gobernador de Nuevo León, que los partidos están manejando para desprestigiar a las candidaturas independientes. Que hay gente buena en partidos y gobierno, sí, pero al momento de llegar a una posición importante, es donde se cobra la cuota de poder, y es difícil estar en contra del sistema desde adentro; por otro lado, nos encontramos con una ciudadanía que apenas está empezando a articular. Lo importante es cambiar el 2017, porque si cambiamos este año, cambia el destino de México en el 2018.

 

**Ingeniería Industrial; escritor , poeta y bloguero. Ha colaborado en medios electrónicos con temas políticos, religiosos, sociales y de fe católica. Asimismo, ha sido coordinador general y editor de boletines oficiales impresos. De igual manera, ha compartido créditos junto a varios compañeros de instagram en una serie de colaboraciones visuales/literarias.

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