Reportaje: El coaching coercitivo en México; la falacia de la superación PARTE II

Por Cristina Occhoa

@TheCris8a

Construir líderes

Pero ¿qué incita a una persona a formar parte de estos grupos de ayuda y desarrollo personal? Betzabé Ávila explica al respecto: “Cuando un sujeto va a pedir ayuda porque se siente mal, solo, desamparado, siente que la vida no le está recompensando, que no es feliz, todos esos sentimientos son muy humanos, todos los tenemos. Y en una sociedad donde verdaderamente estamos desamparados como personas frente a un Estado donde no tenemos garantías de nada, todo eso propicia que el sujeto viva en un estado como de no saber qué hacer, de pérdida de sentido de la vida”.

Para la psicóloga, cuando una persona se acerca a estos grupos, lo que busca es resolver sus problemas y terminan por ceder su autonomía a los líderes de éstos. En el caso argentino, a través de Pablo G. Salum, fundador de la Red de Ayuda a Víctimas y Familiares de Organizaciones Coercitivas, existe un movimiento llamado Ley Anti Sectas, que busca hacer una regulación de este tipo de prácticas sectarias.

En países como Francia y Luxemburgo, las prácticas del coaching coercitivo y de origen sectario en general, están condenadas en la ley. En España, especialistas en el tema como Miguel Perlado, quien ha escrito artículos al respecto, dirige charlas y conferencias; así como Pepe Rodríguez, periodista y director del Equipo Multidisciplinar para el Asesoramiento y Asistencia de Problemas Sectarios (EMAAPS), hacen frente a esta problemática. “

En México no existe un movimiento antisectas como tal, los casos de abusos y de comisión de delitos por parte de estos grupos, los llegamos a conocer a través de las noticias. Hace un par de años, se realizaron algunos reportajes aislados sobre el tema. Y en la actualidad no existe un estudio pormenorizado para promover una Ley Anti Sectas”, apunta Isabel Ramírez, licenciada en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

De los aproximadamente diez mil entrenadores registrados en la Asociación Gremial de coaches, 247 pertenecen a la México. De ellos, el mayor porcentaje se sitúa en el centro del país. Con 127 coaches, la Ciudad de México encabeza la lista, seguida por Querétaro (31), Estado de México (28) y Jalisco (26). Ello, podría ser un indicio de que las condiciones citadinas serían determinantes en el fenómeno de crisis social. La abundancia de dichos 247 coaches instaurados en México, según la Asociación gremial de coaches.

Dicha Asociación refiere a que estas personas inscritas en el gremio son quienes cuentan con la capacitación para servir como guías. Sin embargo, en el caso de las prácticas coercitivas, desde su llegada a Latinoamérica surgió a partir de ex miembros “graduados” de grupos provenientes principalmente de Estados Unidos, por ejemplo, el caso de Gabriel Nossovitch, ex miembro del grupo Lifespring, y fundador de Argentina Works –y quien salió exiliado de su país, gracias a un reportaje televisivo, para después fundar las sedes de ésta en Chile y México–.

“Esto del coach, es como un síntoma de una sociedad que se está gestando bajo órdenes perversos, donde pareciera que no hay límites de nada, que todo está generando ciertas expresiones de eso. Las sectas son una de ellas”, puntualiza la psicoanalista Ávila. Margaret Thaler Singer, en su libro Las sectas entre nosotros, refiere a estas organizaciones de “progreso personal” como un tipo de secta que tiende a incrementar su número de participantes en momentos de crisis, ya sea económica o social. La definición de secta que al respecto hace Singer, involucra tres características principales:

1. Un líder

2. Estructura piramidal (o de grupos totalitarios)

3. El uso de un programa de persuasión (o reforma del pensamiento).

Irregularidad sin sanción

El Servicio de Administración Tributaria, a través del portal de acceso a la información pública, indica que no hay empresas registradas bajo la denominación de “coaching coercitivo”. En el caso de las empresas bajo la designación de “coaching ontológico”, hay una compañía inscrita; y bajo la razón social “superación personal” se encuentran 13 empresas en el registro del instituto. En contraste, en el portal en internet viveentrenamiento.wordpress.com –un directorio en línea, el cual algunos ex miembros de estos grupos de superación crearon con el fin de tener un registro de ellos– se presentan al menos 80 empresas de coaching (sin mencionar todas las sucursales de cada una de ellas en el país). Estos grupos operan en la clandestinidad, trabajan sin estar legalmente certificados para hacerlo; además, promocionan sus cursos como los métodos más novedosos en la rama, valiéndose de instituciones prominentes para ello. Un ejemplo, através de sus redes sociales, la empresa Coach life promocionó al inicio del año algunos diplomados para preparar a nuevos guías.

Los cursos fueron impartidos en el mes de mayo y en la promoción de los mismos, se hizo mención de la participación de la Secretaría de Educación Pública a través del programa CONOCER –orientado a la promoción de la competencia laboral – mediante una certificación de la misma.

Sin embargo, mediante una solicitud de información, el responsable de la Unidad de enlace del programa anunció que “[…] el CONOCER no está en posibilidades de recibir, ni de atender la solicitud de certificación de la empresa ‘Coach Life’. No obstante lo anterior, se consultó la base de Prestadores de Servicios (Centros de Evaluación, Organismos Certificadores y Entidades de Certificación y Evaluación) del Sistema Nacional de Competencias sin identificar registro alguno con la razón social antes mencionada”. ¿Qué pasa?, según mencionan Grabriela Cisneros y Betzabé Ávila, no todas las empresas están registradas como tales, sino que se encuentran como Sociedades Anónimas, de responsabilidad limitada o recaudadoras de fondos –estos últimos son recursos que los participantes deben cubrir mediante “boteos” o venta de productos como café–, por lo que su penalización así como su rastreo se dificulta aún más. Estas opciones pueden ser trascendentales en dicho proceso.

La falta de regulación en el tema es evidente, pese a que se atenta contra los Derechos Humanos de las personas, en nuestro país no hay alguna organización que promueva la lucha contra este tipo de ejercicios. Sobre este punto, la penalista Isabel Ramírez menciona: “No existe un delito específico para sancionar esta conducta que se denomina ‘coaching coercitivo’, pero la legislación penal contiene diversos tipos penales en los que se puede encuadrar esta práctica. Es decir, quien incurra en ella, estaría cometiendo diversos delitos, como son la privación de la libertad, extorsión, fraude, abuso de confianza, e inclusive abuso sexual o delitos contra la salud en la modalidad de asociación delictuosa, dependiendo del caso en particular”.

Los grupos sectarios de coaching coercitivo siguen creciendo, mientras los bolsillos y la dignidad de los participantes se evaporan. José, el ahora cónyugue de Priscila, pide el micrófono para hablar.

“Gracias a todos los que están aquí. Son verdaderos ángeles. Gracias a mi lexer” (el grupo al que Priscila sólo se refiere como “unos amigos que nos reunimos para hacer cosas”). Abraza a su esposa – quien lo mira de manera despectiva, pero simulando una sonrisa y se dan un beso. Los acompañantes aplauden. La música vuelve a sonar. No importan los más de 10 mil pesos que han pagado. Ni los amigos que han perdido. Mucho menos su estabilidad económica y familiar. Ellos por decreto que alguien supuestamente capacitado para hacerlo, “están bien”.

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