¿Por qué debemos ver 13 reasons why de Netflix?

Todos conocimos a una “Hannah Baker” en nuestra adolescencia

Por Mónica Vázquez

@MnicaVzquez2 

“Debemos cambiar la forma en la que nos tratamos, de alguna manera, ¿no?”, le dice Clay Jensen, personaje de 13 reasons why a su Consejero de la preparatoria cuando ha terminado de escuchar las 13 cintas en las que Hannah Baker, su amiga y compañera de clases, describe y menciona los nombres que fueron parte de los motivos de su suicidio.

Serie producida por Selena Gómez que retrata algo más que el bullying o el ciberacoso, ni tampoco de satanizar la tecnología, ni de añorar el pasado: es una historia que pone sobre la mesa los temas en los que padres de familia, escuelas, gobiernos, sociedad, adolescentes estamos inmiscuidos y quizás, hasta cierto punto también, somos culpables del suicido de Hannah Baker.

13 reasons why es un libro de Jay Asher que fue galardonado como New York Times best-selling para jóvenes adultos. En la serie, cada capítulo es dedicado a las cintas que dejó Hannah en donde cuenta las razones y personas involucradas en su decisión. Violaciones, acosos, silencios, culpas, hostigamiento son parte del cúmulo de motivos que envuelven esta serie.

“¿Estás bien?”, “¿todo bien?”, son frases repetitivas por parte de los padres de los personajes en cada momento: cuando entran a su cuarto, en la cena o al llegar de la escuela. “Sí”, siempre es la respuesta de los adolescentes, pero tras cerrar la puerta de su cuarto se desencadenan emociones escondidas en libretas, en cintas, en botellas de alcohol guardadas bajo la cama y pistolas acomodadas discretamente en baúles. No, no se está bien.

Tener redes sociales no es negativo, no es algo que debería dejar de existir…ese no es el punto. La manera en que acoplemos la tecnología a nuestras vida, ese es el verdadero análisis y 13 reasons why coloca ese debate: los problemas actuales mundiales en la adolescencia que ahora se han contextualizado en likes, shares y retweets.

En 2016, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la tasa de suicidios en Estados Unidos incrementó 24% entre 1999 y 2014. En México, entre los años de 2005 y 2014, la tasa de suicidios creció 43% de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Muy probablemente en nuestra adolescencia conocimos a varias o varios “Hannah Baker” en nuestro salón de clases, sabíamos de sus cortadas en las muñecas, de su familia disfuncional o que había sido violentada sexualmente, y no avisamos a los profesores, ni a nuestros padres, porque habíamos prometido guardar el secreto, un secreto del que hoy en día se ha convertido en números que crecen en diferentes estudios de países.

En una era donde Trump es presidente y ex líderes del movimiento del 68 (Marcelino Perelló) piensan en pleno siglo XXI que los muros son la solución y que violentar a una mujer no es delito grave, debemos poner aún más atención el tipo de adolescentes que próximamente serán los adultos de nuestra sociedad.

 

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