Aquarius: una película que habla sobre gentrificación

Aquarius, una película que trata temas sobre comunidades en la modernidad

Por Laura Itzel Domart

@LauraDomart 
Los muros hablan con su decadencia y conducen al pasado, al flashback de la propia vida. Como Clara (Sonia Braga), la última habitante del edificio Aquarius, una construcción clásica situada en las inmediaciones de Recife en Brasil. Ella, una mujer que envejece en medio de la modernidad, se asienta en los recuerdos de concreto.

Aquarius es el segundo largometraje del brasileño Kleber Mendonça Filho y al igual que en su trabajo anterior: Sonidos vecinos (2002), aquí continúa explorando la transformación de las comunidades en medio de la modernidad. Si bien Aquarius parece tener un carácter más intimista, en el fondo habla del despojo, de un fenómeno actual: la gentrificación.

Por otra parte vale precisar que el desarrollo narrativo es uno de sus puntos más afortunados, pues la lentitud abona a la intimidad de Clara. Incluso, podríamos decir que esa intimidad se vuelve hasta poética al fragmentarse en tres episodios:

El cabello de clara. Aquí vemos a una Clara jovencísima con el cabello corto a mitad de una fiesta familiar, por las declaraciones sabemos que recién salió de una lucha contra el cáncer de mama. Después de un flashforward de 30 años, estamos ante una Clara de melena larguísima que bien puede aludir al tiempo transcurrido. A forma de epílogo, en este episodio logramos saber que Clara es una periodista retirada; pero por ahora se enfrenta a una constructora que quiere adquirir su apartamento para construir un nuevo complejo.

El amor de Clara. En esta parte logramos saber la vida íntima de Clara: sus amistades, su familia, sus recuerdos… Y sobre todo, su apego al pasado, a los vinilos, al periódico en papel, a los álbumes fotográficos, a los edificios viejos. Es decir, ella situada en un mundo que está siendo despojado de su pasado.

El cáncer de Clara. Si algo definiera a este episodio, sería la resistencia. El desenlace de la película es demoledor y aún así mantiene la intriga. Aunque nada tiene que ver con el cáncer, en el fondo sí refiere a la defensa de uno mismo ante su circunstancia.

Referir tres momentos de una misma Clara, es hablar de los tiempos de un mismo mundo; sin embargo, no siempre las transformaciones derivan en algo “mejor”. De ahí que Aquarius más que ser un film sobre la vejez de Clara, sea un relato sobre nuestra actualidad continental. ¿Cuántas casas no han desaparecido en nuestros barrios y en su lugar aparecen nuevos complejos? Muchos dirán que es lo “nuevo”, otros diremos que poco a poco nos han despojado de nuestra identidad. O como dijo Fernanda Solórzano en su crítica semanal de Letras libres respecto a una de las escenas, en la cual Clara ve con desdén la exhumación de un cadáver: “es la profanación del pasado”.

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