El día que fracasamos

El día que fracasamos

Por Erik Meneses.

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Los medios de difusión masiva celebraban desde hace meses el triunfo de Hillary Clinton, la sociedad estadounidense parecía compartir la misma idea, incluso el mismo Barack Obama celebraba tal hecho. La mentira de casi todos los medios se vislumbró cuando el mapa interactivo de votaciones comenzó a teñirse de rojo, muchos mantenían el optimismo, pero llegando la madrugada un evidente destino sacudió literalmente al mundo.

Es la segunda vez que todos los pueblos ponemos nuestros ojos y temores en la victoria de un presidente, Donald Trump ganó sin necesidad de un fraude, muchos no lo querían ver, pero las pocas noticias sumergidas en un mar de supuestos triunfos explicaban con lujo de detalle cómo sería la victoria de semejante hombre.

Nuestro miedo es real, estamos frente a un suceso global que nos afecta, pero sobre todo a nosotros, los mexicanos, que compartimos relación con esta superpotencia que se muestra en toda su naturaleza.

La economía sufrió un proceso violento en todos los países, pero las bolsas de México y Japón se han desestabilizado, los trabajadores migrantes temen ser deportados y muchos alucinan un conflicto bélico. Ya era momento de que nuestro país inicie a sufrir una violencia aún mayor que la de la guerra contra el narcotráfico; es importante reconocernos vulnerables y temerosos porque podemos trabajar a partir de los futuros que se plantean.

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Las redes sociales estallaron en una terrible decepción y odio, comparamos a Trump con Enrique Peña Nieto, y nos burlamos de que tenemos lo que merecemos, pero todos debemos aprender a compartir y cargar sobre nuestros hombros la culpa de lo que ocurre en nuestra sociedad y la sociedad vecina. Los estadounidenses nunca se manifestaron violentos, pero en su interior histórico y presente albergaban un odio a la gente de color, personas de otros lugares que tratan de soñar con una mejor calidad de vida. Si estudiamos a fondo, mucha de la cultura expuesta en estudios y documentales tratan de acariciar al animal desconocido (migrante) y dicen “sí, es diferente, pero es bueno e inteligente”; se plantea un permanente estado de shock y su punto clave fue el 9/11. La violencia sistémica que se implementa en un estado del terror que busca enemigos, crea armas e invade tierras para ganar recursos imaginarios, esta raza superior hoy nos demostró su naturaleza.

De todos los grupos de personas que se vendieron por un interés absurdo fueron los homosexuales que votaron por Trump, desde la masacre de la Discoteca Pulse, Donald prometió la erradicación de fanáticos religiosos que atentaran contra los derechos LGBTTTI, los gays vendieron su voto para que musulmanes no vivan en sus tierras, para no dar la cara desde su bandera arcoíris y dejar que un sujeto más misógino y racista se encargue del trabajo sucio.

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Ya era justo que México se enfrentara a un problema de este tipo (porque realmente se ha convertido en un problema una victoria), es momento de volver a mirarnos y descubrir porque nos odiamos tanto, porque nos herimos hasta grados inexplicables; tal vez si Barack Obama hubiera creado una mejor conciencia en vez de alimentar el odio en su población conservadora y blanca, en lugar de invadir territorios y deportar a miles de personas…quizás esto no hubiera pasado. Pero al igual que votar por incompetente, como el caso de México y EPN; los estadounidenses demostraron nuestra verdadera naturaleza, somos una sociedad que odia y teme, una sociedad que es parte de este colapso y una sociedad que va a permitir lo mejor y peor, en ella depende sus futuros…

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