Lecumberri: El Palacio Negro

El Palacio Negro

Por: Paola Espinosa

@cereza_yop

Fotos internet

Archivo General de La Nación, un edificio majestuoso, el cual se encuentra ubicado cerca del corazón de la Ciudad de México, con exactitud en la hoy delegación Venustiano Carranza.

En el interior de este palacio se encuentran los documentos más importantes del país, desde el escrito por José María Morelos y Pavón (Sentimientos de la Nación), El Plan de San Luis, Cartas de Sor Juana Inés de la Cruz, etcétera.

Rodeada de jardineras, las paredes de enorme altura observan los cambios que ha sufrido la Ciudad a lo largo de estos 116 años de vida; de inicio la Sala de Banderas, la cual a sus costados se encuentran la Biblioteca José  O’ Gorman y la cafetería.

Siguiendo por la misma línea se encuentra un salón central coronado por un domo, una gran cúpula, que originalmente no fue construida para el edificio, pues esta enorme fortaleza, con sus altos muros y con la majestuosidad que lo representa hace 40 años, era una de zonas con sobre población de la Ciudad, entonces comienza la historia.

El Palacio de Lecumberri, también conocido con el “Palacio Negro”, fue construido sobre 32  hectáreas las cuales pertenecían a una familia española de apellido Lecumberri y de ahí proviene el nombre del edificio, éste se inaugura un 29 de septiembre de 1900 bajo el régimen de Porfirio Díaz y hasta el año de 1976 cumplió la función original como penitenciaria.

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El nombre penitenciaria a diferencia de prisión se refiere a que los presos eran recluidos para cumplir una pena, la cual consistía en un método elaborado por etapas, desde el aislamiento hasta pertenecer a un taller aprendiendo un oficio, para así reivindicarse a la sociedad como un ciudadano digno.

El proyecto del edificio, así como los métodos para los reclusos, eran innovadores. El proyecto lo tomó el arquitecto Lorenzo de la Hidalga, quien obtuvo la idea de un filósofo inglés de nombre Jeremías Bentham. Finalmente los ingenieros Antonio Torres Torija Torija, Antonio M. Anza y Miguel Quintana fueron los encargados de la construcción de Lecumberri.

Panóptico es el nombre del estilo con el que fue construido el edificio, se conforma por una rotonda poligonal destinado al cuerpo de vigilancia en forma radial, así por medio de galerías de forma estrellada convergen en el espacio central.

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Los internos son la representación de la desigualdad social, aunque en sus inicios la idea de esta penitenciaria representaba el manejo del orden, ya que existía también un espacio escolar, formado por primaria y secundaria, además de los talleres.

Lecumberri estaba destinado para una población de 800 hombres, 180 mujeres y 400 menores de 18 años; contaba con 804 celdas, enfermería, cocina, área de gobierno, Las crujías tenían celdas para un solo preso con cama y servicio de sanitario.

En cada crujía existía una celda de castigo con puertas sólidas que tenían una mirilla. Se regía por un Consejo de Dirección que hacía las veces de jefe inmediato de todas las áreas. En 1908 se dio autorización para ampliar la construcción en donde originalmente tenía una capacidad para 996 internos y en el año de 1971 tuvo una población aproximada de 3800 internos.

Estos presos eran confinados a los espacios según sus delitos, sin embargo a causa de del exceso de población y la corrupción que fue desarrollándose, se contaminó el propósito original, entonces los presos comenzaban a convivir sin importar su criminalidad, presos de una sentencia muy larga convivían con internos de una sentencia de meses.

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Dentro de esta cárcel hubo presos de nombre reconocido, entre asesinos famosos e intelectuales y artistas, como son: el pintor David Alfaro Siqueiros; el profesor Heberto Castillo, “El estrangulador de Tacuba” Goyo Cárdenas; los escritores José Agustín y José Revueltas, quien escribió su libro El Apando, y hasta Juan Gabriel.

Lecumberri es una parte incómoda que existe en la historia de nuestra sociedad, ya que si al principio sus ideas y sus propósitos como penitenciaria era reformar hombres y mujeres, todo fue mermando conforme el tiempo pasaba a través de esas paredes, de esas puertas, de esos castigos y de esos apandos que lo único que hacían era matar personas, inocentes y no.

El “Palacio Negro” se convirtió en una ciudad del crimen, amañándose para sobrevivir, perdiendo toda dignidad, los malos no solo eran criminales.

La cárcel también privó de libertad a muchas personas a quienes se les llamaban presos políticos, el caso particular de participantes del movimiento estudiantil de 1968 formando parte de la historia como una de las sedes de tortura y de desaparición de estudiantes.

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Lecumberri era el lugar de las pesadillas de cualquiera, sin embargo y a causa de la sobrepoblación, así como de las condiciones precarias en las que los reclusos vivían, provocó  la segunda y última fuga de un importante delincuente.  El 27 de agosto de 1976 Lecumberri cierra sus puertas como prisión y una de las más peligrosas prisiones del país.

Si quieres visitarlo y conocer más acerca del Palacio Negro, y de la historia del país a través de documentos e imágenes así como de tu familia, puedes hacerlo.

Ubicación: Eje 3 Oriente Av. Ing. Eduardo Molina 113, Colonia Ampliación Penitenciaría, Delegación Venustiano Carranza.

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