El legado de Miguel Ángel Granados Chapa

 

Por Gustavo De la Vega Shiota**

Al principio de la década de los 50 del pasado siglo XX, y como un efecto la Segunda Guerra Mundial, gobiernos y empresarios del mundo convinieron sobre  instituir en sus espacios educativos las carreras de ciencias políticas y sociales, a fin de profesionalizar algunos oficios que hasta ese momento se asumían por imitación y se aprendían empíricamente.

En México, al inicio de los años 50 del pasado siglo, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) instituyó la Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales, a fin de profesionalizar ciertos oficios relevantes en la vida cotidiana, que hasta ese momento desarrollaban otros especialistas o personas que se formaban en el oficio, como los aprendices de los talleres de la época feudal. O sea, desde lo elemental hasta el nivel de maestría, siempre con legitimidad social por el significado y servicio de la obra. Así, se crearon las carreras de Periodismo, Diplomacia, Administración Pública (siempre en pareja con Ciencia Política) y Ciencias Sociales. Sus primeros egresados legitimaron en el quehacer cotidiano las habilidades y destrezas que los hacían diferentes a otros especialistas profesionistas.

Una cantidad significativa de los primeros alumnos que se inscribieron a esa escuela, contaban ya con una primer carrera universitaria a fin de adquirir  en ese nuevo espacio universitario los conocimientos, perspectivas y destrezas necesarias que la sociedad mexicana requería fueran estudiados y atendidos por profesionistas.

Uno de los nuevos alumnos que llegaron a esa escuela de “Ciencias Políticas” a fin de estudiar como segunda carrera el Periodismo, fue Miguel Ángel Granados Chapa, quien contaba ya con la formación inicial de abogado.

Su vocación era el periodismo y en particular la opinión pública. La formación jurídica y específicamente en el “régimen legal de la prensa en México”, lo convirtió en periodista analítico y crítico, pero siempre respetuoso de instituciones y personas, salvo los casos en los que, la clase en el poder se transgredía en el marco legal vigente.

Sus primeros análisis y críticas se publicaron en un semanario del Distrito Federal, que incrementó su círculo de influencia al leer a Granados Chapa. No es posible omitir en este escrito que él nunca se autoconsideró ni de izquierda,  ni menos aún menos marxista. Así quedó claro para la entonces comunidad de Ciencias Políticas, cuando él fue candidato a presidir la Sociedad de Alumnos de la Escuela, a través del Partido Auténtico Universitario (Pau), organización estudiantil que recuperaba los principios clásicos de la democracia.

Sus partidos opositores eran uno de línea marxista y otro que era una cantera del PRI. Una reflexión simple llevaría a conjeturar que Granados Chapa, luego entonces, era de derecha, pero sería una falsa la conclusión. Si tuvo enemistades fueron del lado de la derecha, que llegaron al extremo de agredirlo físicamente en forma brutal, por sus críticas y denuncias.

Su posición periodística honesta, motivó a Julio Scherer a integrarlo al diario Excélsior, en la época en que ese periódico fue reconocido mundialmente por su profesionalismo. Él crea allí su Plaza Pública, columna que al lado de la de Manuel Buendía eran las más leídas e influyentes. Buendía era un hábil periodista que sabía hacerse llegar información y estructurarla en discurso que denunciaban a los actores del poder. Miguel Ángel Granados Chapa recuperó las estrategias de antropólogos y sociólogos y así supo crear lo que hoy denominamos bases de datos con información de la vida nacional y resguardarla en ficheros a los que consultaba para generar contexto a los hechos que abordaba. Pero había algo más en su discurso, sin un lenguaje sofisticado aplicaba en su notas enunciados de la filosofía, la jurisprudencia, la sociología y la ciencia política, que adquirió en su formación y no abandonó.

Por eso se extraña su presencia, pues su opinión sería clave para comprender los dichos de los medios que distorsionan y manipulan los hechos, a fin de lograr control político.

Especialmente, los universitarios que lo escuchábamos diariamente en su Plaza Pública de Radio UNAM, lamentamos su partida.

 

 

 

 

 

 

** Doctor en Sociología, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en temas sobre la metodología de la investigación

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